Las cocineras de Alcaste son Encarna y Pilar, esto es, las encargadas de elaborar una excelente comida casera en las propias cocinas del centro. Así pues deleitan a los distintos paladares con una alimentación saludable, día tras día, y alumno por alumno, ya que la atención personalizada, cercanía y conocimiento también se da en el comedor escolar.

De esta forma, una nutricionista experta elabora el menú mensualmente, con una antelación de 30 días. Esta comprueba que tenga las cantidades recomendadas de verduras, legumbres, pasta, fruta, etc. Posteriormente se envía a Educasalud, que se encarga de preparar otro para las cenas, con objeto de que las familias lo reciban y, de esta forma, completen y equilibren la alimentación diaria de sus hijos.

Asimismo, el servicio de cocina de Alcaste ofrece menús especiales para niños alérgicos, intolerantes, etc. En el caso de que un alumno tenga una indisposición puntual y no se encuentre en condiciones de comer los alimentos previstos para ese día, el colegio cuenta también con una dieta especial. Por otro lado, para los bebés se va introduciendo, poco a poco en su dieta, la carne blanca, el pescado… Todo ello siguiendo las recomendaciones de la Fundación Española de la Nutrición, que dibuja cómo debería ser el comedor escolar ideal. Entre sus requisitos se encuentra el de ofrecer un primer y segundo plato y postre, en los que se alternará carne, pescado y huevos, y se optará por guarnición de verduras, completado con pan y agua. A su vez, explica que el postre más equilibrado para escolares y adolescentes es una pieza de fruta, si bien el menú puede incluir un postre lácteo (un yogur, por ejemplo) una vez a la semana.

Pero el comedor es un entorno de aprendizaje que no solo implica una alimentación saludable, también otra serie de rutinas educativas. Los más pequeños se ponen el babero y colocan la cuchara junto al plato; los mayores (de 3 a 6 años) van siendo conscientes de lo que ellos quieren comer y de lo que se tienen que servir, socializan con sus amigos, comen tranquilos y saben que no pueden tirar la comida.

En definitiva, el centro escolar es un sitio clave para adquirir hábitos saludables y aprender a comer de forma sana, dando la oportunidad a los escolares de que conozcan nuevos ingredientes y sabores. En total, el menú tiene que cubrir en torno a un tercio de las necesidades energéticas diarias de los alumnos, pero comer no significa solo nutrirse, también implica relacionarse, compartir, disfrutar y aprender. Por eso, el momento de la comida lo utilizamos, en el colegio, como una herramienta de aprendizaje más, con el objetivo de que nuestros alumnos coman sano y estén involucrados en el fomento de una alimentación saludable.