La promoción del coronavirus, la XXXIII y VII, se despide de la selectividad por todo lo alto: con un 100% de aprobados y un 7,960 de nota media, la mejor, un año más, de La Rioja (Consulta aquí el listado). Entre todos ellos destaca un nombre, el de Almudena Soria, quien confiesa que, cuando su madre le dijo la nota por teléfono —un 13,7—, tuvo que pedirle que se la repitiera. “A lo largo del curso me fue bien, pero no me imaginaba sacar tanto”, celebra esta joven, que solo quería que “su objetivo quedara representado en la prueba”, esto es, “su motivación”: estudiar Relaciones Internacionales y Economía.

Porque la suya, es una historia de trabajo, esfuerzo y dedicación, y así ha conseguido rozar la perfección a pesar de los nervios y la incertidumbre. Una sensación que, asegura, fue desapareciendo llegado el momento, pues iba a quedar demostrado “todo el trabajo de los meses previos”, y porque, añade entre risas, en Lengua Castellana cayó Valle-Inclán. “Ahí respiré tranquila”, confiesa. Aunque, a su juicio, también han influido de manera positiva la multitud de herramientas tecnológicas, el proyecto iPad y recursos que se utilizan a diario en el aula: “cuando nos mandaron a casa, éramos 100% conscientes de que íbamos a poder seguir dando clase“.

En relación al estudio y a la clave de su éxito, cuenta que, para ella, la organización siempre ha sido un pilar fundamental. Lo fue cuando, después de pasar un año estudiando en Irlanda, al volver en 1º de Bachillerato, tuvo que esforzarse el doble para alcanzar el nivel de sus compañeras, y lo ha sido durante el último mes para preparar la EBAU o ser una alumna de Bachillerato excelente. Por ejemplo “en junio iba a la biblioteca de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00, pero, gracias a mis plannings y calendarios, durante el curso dedico tiempo al estudio y tengo vida social”. Su gran consejo: “buscar qué te gustaría hacer” y que eso sea el motor.

En su caso han sido clave los idiomas y contar con el apoyo del colegio: “la educación se da en casa, sin embargo, el centro aporta mucho”. En este sentido, celebra todas las oportunidades y las bases que le ha dado Alcaste para mejorar su competencia lingüística. De hecho, obtuvo el C1 de inglés en 1º de Bachillerato y C1 de francés en 2º. Confiesa al respecto que es una de las aportaciones, junto a la parte humana, más valiosas que le ha hecho el colegio, “porque te conocen bien y todo lo tienen en cuenta“.

En relación a esto último, cree que no es una despedida “porque se seguirán acordando de nosotros”, y van a estar ahí, “pendientes de nuestros logros”. “Dejo de ser alumna, pero, de alguna forma, eres de Alcaste siempre”. Es más, asegura que se lleva a las personas y, cada vez que vuelva, lo siguiente que hará después de visitar a la familia, será ir al colegio. A su colegio.